El Lino y la Camisa

Esta historia viene a contarnos de manera épica cómo se realiza el proceso de tejido. Es una forma muy agradable de descubrir cómo se hace la ropa desde los tiempos desconocidos hoy en día. El escritor vivía en el siglo XIX y la historia de su infancia es un testimonio de las técnicas artesanales (Ion Creanga 1839-1889, narrador de historias rumano).

El lino y la camisa

La planta de lino: ¿Sabes tú,  mi querida camisa, qué has sido en el pasado ?

La camisa: Pues he sido exactamente lo que estás viendo: una camisa blanca, que la gente suele vestir.

La planta de lino: ¡No es así! Has sido una semilla, después de haber sido una planta en el viento, como todas las plantas. Algo así de mi tamaño con una pequeña flor azul. Cuando  fuiste  grande y madura, la gente te recogió, te ato en estopas de lino y te expuso al sol para secarte. Después, te tendió en una tela y te golpeo con los palos sacar tus semillas.

Cuando esto terminó y te golpearon y aplastaron, te llevaron al río y te dejaron allí diez días hasta que te derretiste. ¿Te imaginas que después de sacarte del agua te tendieron al sol en el mismo lugar donde ahora estás colgando?

Después de secarte, rompieron tu tallo, te cepillaron y con que obtuvieron ataron otras estopas. Luego te pusieron en la rueca y comenzaron a retorcerte.

Cuando ya estabas suave como la seda te transformaron en hilo. Las mujeres te pusieron en madejas que mojaran en lejía para que blanquearte. El proceso de hilar te convirtió en un bonito hilo que ellas cogieron en bola.

La técnica continuo y te usaron como urdimbre en el viejo telar. Te estiraran muy bien, por lo que te volviste recta cuando la trama se dibujó y se introdujo por encima y por debajo de la urdimbre. La trama se enrolla en las lanzaderas o navetas, que pasan de izquierda a derecha  para comenzar la tela desde el primer rollo. A partir de ese momento comenzaste a convertirte en una pieza de tela.

El siguiente paso vino cuando el sol ya estaba  brillando y las mujeres trabajadoras te lavaron en el río y te hirvieron en la lejía, una y otra vez hasta que te volvieras blanca. Una vez tierna y blanca, te cortaron en la camisa que eres ahora.

La camisa: Vaya maravilla. No sé de donde sabes… tantas cosas!

La planta de lino: Querida, tal vez no lo sepas, pero la gente también hace telas de las otros hermanos, el cáñamo y el algodón, o más interesante incluso de las espinosas ortigas.

La camisa: ¡Ay caramba! ¡Cuántas cosas nuevas me estás diciendo!

La planta de lino: ¡Espera! ¡Aún no he terminado, de lo que eres hoy te convertirás dentro de poco tiempo un una bola de algodón de las que utilizan en los hospitales y para los soldados heridos en las batallas. Luego te buscarán para convertirte en papel en una fábrica.

La camisa: Si es así como tú dices, las cosas no son lo que parecen, fueron y serán distintas en el futuro.

La planta de lino: Esta es la verdad, hermana. ¿Qué había antes de la valla de madera donde te cuelgan, o la lámina del árbol de morera que va directamente al estómago de gusano, o la cuerda, o la cal blanca?..